La donación de óvulos y el impacto emocional

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Buscar un embarazo y que este se demore, es en sí, estresante. Pasados los 40 años, a este estrés hay que añadirle el estrés del reloj biológico. Este estrés se puede solucionar si se tiene la capacidad de responder adecuadamente a los tratamientos de fertilidad, sea con sus própios óvulos o con los óvulos de una donante.

La elección del tratamiento es muy personal y debe tener en cuento muchos factores, entre ellos la inversión financiera que supone y, no menos importante, los costes emocionales que conllevan.

Cuanto mayor sea la edad de la mujer, o cuanto más se acerque a la menopausia, las probabilidades de que se necesiten varios intentos de FIV para lograr el embarazo con sus propios óvulos, será mayor.

Superada cierta edad, es probable que la calidad de los óvulos no sea suficiente para poder hacer frente a un tratamiento de fertilidad, y deberá optarse por los tratamientos de ovodonación.

Transito emocional en la donación de óvulos

El retraso de la entrada a la maternidad en España es el principal factor que ha disparado los problemas de fertilidad en los últimos años. Hoy en día esta práctica representa el 40% de los tratamientos de reproducción asistida con tasas de éxito del 60%.

Pero, ¿qué es lo que más les preocupa a las mujeres que optan por la ovodonación?

Según varias mujeres que han sido madres por ovodonación, una de las mayores preocupaciones que tuvieron era que el bebé no tuviera algún rasgo físico llamativo que no les permita identificarse con ella y/o su familia.

Otra de las obsesiones era si serian capaces de cuidarle, sentirle y quererle como si fuera suyo o si podria nacer con alguna enfermedad importante o un carácter complicado que les dificultase aceptarle.

Frente a estas cuestiones que más preocupan a las madres por ovodonación, muchas se sienten, en cierta forma, egoístas por haber retrasado tanto el momento de la maternidad, que el reloj biológico ya jugaba en su contra.

La ovodonación sigue siendo un tema tabú. Para ellas, el hecho de no poder tener hijos con sus própios óvulos no suele ser una buena noticia aunque, según muchos ginecólogos, debería serlo ya que, hace 20 años, ni siquiera podrían haber sido madres.

 

El debate entre contarlo o no, suele ser una de las obsesiones que puede llegar a provocar un sentimiento de traición a la familia y a los amigos más cercanos si optan por no decirlo. Y más cuando de forma natural, los circulos más cercanos suelen “encontrar parecidos razonales” entre madre e hijo/a.

La edad, clave en la donación de óvulos

No estamos hablando de casos aislados. Se calcula que casi el 40% de las FIV se producen a través de la donación de óvulos. Después de la edad de 43 años, el efecto adverso de la edad sobre la calidad de los óvulos de la mujer, reduce la probabilidad de éxito de la FIV (con óvulos propios), siendo la donación de óvulos la opción más racional.

Los padres aspirantes deben aceptar el tratamiento con ovodonación y responder a la pregunta de cuán importante es que el bebé sea genéticamente suyo. Lo es más, ¿que el bebé sea genéticamente tuyo o lograr un embarazo con óvulos de donante? Las parejas debarán responder a estas preguntas por sí mismas.

La donación de óvulos no suele ser la primera opción de nadie, aunque es una opción de tratamiento muy viable y exitosa para las parejas.

Explicando la donación de óvulos

Una de las preguntas más frecuentes de los padres receptores, es sobre si hay que contarle a nuestro hijo que es fruto de la ovodonación. Si bien es cierto que se trata de una decisión muy personal de la familia, la opinión predominante entre los expertos es que deben informar al niño de que son el producto de la donación de óvulos.

Explicárselo en función de la edad de nuestro hijo, e ir introduciendo aspectos sobre “los hechos de la vida” donde, además de explicar cómo se producen los óvulos en el cuerpo de la mujer, explicando también que, a veces, las mujeres no puede producir buenos óvulos y serán los médicos quienes les ayudan a obtener óvulos de otra persona.

A medida que el niño va creciendo, la historia puede ser más detallada, pero debe permanecer coherente a lo largo de la vida del niño, hasta el momento en que tengan todos los datos.

Existen varias razones para contárselo a nuestro hijo. Los estudios han demostrado que los hijos concebidos como resultado de la donación de óvulos, no se enfrentan a los “problemas de abandono” experimentados por los niños que han sido adoptados. Más bien, estos niños tienen la sensación de que han sido tan deseados, que sus padres han hecho todo lo posible para conseguirlo.

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