Mi experiencia en la Ovodonación

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Hoy te contamos la experiencia en tratamientos de ovodonación, vivida en primera persona de una de nuestras lectoras, que ha querido compartir su experiencia con todas vosotras. Porque su caso, seguro, no es único. Y sus miedos, probablemente, lo estarán viviendo otra mujeres.

Su caso es uno más sobre los miedos y los recelos que provoca, en primera instáncia, la ovodonación

Que palabra mas horrible y mas bonita al mismo tiempo, bueno no, al mismo tiempo no.

Mi primer contacto con esta palabra fue hace ya como 4 años. Yo quería ser madre joven, que joven ahora es como con 30 años, pero en aquellos tiempos yo tenía otra pareja que nos gustaba mucho viajar, por lo que todos los veranos era el último viaje antes de empezar a ponernos a ser padres.

Y llegó el último viaje, ya que yo tenía 32 y según habías oído, el reloj bilógico iba contando. Así que, después del viaje, en vez de intentarlo mas, me dejó. Y allí me planté, en las puertas de mi ansiosa maternida, compuesta y sin padre para mi princesa, porque iba a ser princesa, hasta el nombre teníamos!!!

Pero bueno, por suerte o por destino, pronto encontré al padre. Pero claro, el ser padres no podía ser inmediato, había que pasar por el proceso de conocerte como novios, estar preparada de nuevo para convivir con otra pareja y tal, con lo que a los 3 años, ya con mis 35, se vino a vivir a casa y un poco mas tarde empezamos a intentarlo de nuevo, ya que aquel reloj biológico empezaba a apretar, aunque él era mas joven.

Que bonito los primeros meses, que desgaste emocional los que siguieron. Los que han pasado por esto sabe de lo que hablo. Así que, cuando llevábamos como 7-8 meses, nos planteamos ir a una revisión para ver que todo estaba ok, no esperamos ni al año, que se supone que es lo normal que puede costar quedarte embarazada, ya que en mi grupo de amigas, ya había varios casos de FIV (fecundación in vitro).

La notícia: Ovodonación

Yo ya iba convencida que el problema era de mi chico, es ciclista, y con esos sillines y tanto tiempo en la bici, seguro que los bichitos se habían quedado “tontos”. Así que nos dieron los resultados… Recuerdo ese día como si fuera ayer.

Mi chico estaba en plenas condiciones masculinas, pero:

– tu, ya tienes casi 37 años, y claro, tu reserva ovárica es baja.

– ¿¿Perdone?? ¿Que quiere decir eso?

– Pues que poder puedes tener, pero empieza a estar complicado. Pero no te preocupes, aquí en la seguridad social, tienes 3 intentos, que si en el primero no respondes, no continuamos, pero puedes ir por privado a ovodonación.

Ovodonación, ¡¿Y qué es eso?! Pues que te donan un óvulo, -ya que los tuyos prácticamente ya no valen para nada, después de todos los meses con nuestra super amiga la roja, con esos dolores infernales.

Así que salí de allí con un bajón tremendo. Suerte que mi chico es mucho más positivo que yo, y decía que nos había tocado la lotería, ya que nos ponían en primeros puestos de la lista en FIV en la seguridad social y que por estadística, no seríamos de los que llegáramos a ovodonación. Y así fue, a la segunda me quedé embarazada. Tuve suerte y, como ya sabía como iba el tema por mis amigas, estuve muy animada en todo el proceso, ya que respondí bien dentro de lo que se podía esperar, y los pinchazos no me supusieron mucho chute hormonal. Así que por fin pude ser madre. No de una princesa, pero si de mi príncipe azul. Así que en poco tiempo sabíamos que queríamos otro y no podíamos esperar, por lo que no pusimos medios, ya que todo el mundo conoce a alguien que después de tratamientos, se ha quedado de forma natural de sorpresa.

Pero no, no iba a ser nuestro caso. Por lo que fuimos directos a una clínica privada. Y otra vez con la palabrita “Ovodonación”. Aunque en esta ocasión, como la reserva ya estaba por los suelos, ya no sonaba tan mal. Las probabilidades de quedarte embarazada eran mucho mas altas y el coste que supone cada tratamiento, no te da como para intentarlo muchas veces. Pero nosotros, aunque se nos pasó directamente por la cabeza ir a OVO, queríamos intentarlo por lo menos una vez, y ver como respondíamos.

Así que hicimos dos procesos seguidos para acumular óvulos y tener mas embriones. Y no respondí mal en cuanto al numero de óvulos. Salieron 5 embriones, que no estaba nada mal, pero al 6º día solo llegó uno, que después de analizar, tenía un cromosoma de mas. Por lo que nos habíamos quedado sin nada y con cara de póker.

Tomar la decisión de acudir a la Ovodonación

Así que, aunque el número no era malo, la calidad era pésima. Es lo que tiene ser mujer con 39 años. Por lo que ya no había otra opción, o íbamos directos a ovodonación, ya que no queríamos seguir intentándolo más sabiendo que podía volver a pasar, o nos quedamos con nuestro príncipe. Que estábamos muy bien, pero queríamos un hermanito/a para él, y yo, sobre todo, seguía soñando con mi princesa.

Así que no nos costó mucho tomar la decisión.

Pero, una vez tomada, empiezan las dudas: ¿Se parecerá a mi? ¿Se parecerá a su hermano? ¿De dónde vendrá? ¿La donante quién será, alguna cría que necesita el dinero?

¡Vete a saber quién és! Así que en la clínica me ofrecieron una visita con la psicóloga, que me vino muy bien, aunque tampoco me dijo cosas que no supiera. Que hay muchos hermanos que no se parecen en nada (como yo con mis hermanos), que tu carácter se forma mas por la educación y ambiente familiar y social que por los genes (y eso lo tenía claro ya que en mi familia somos muy distintos), y un largo etc que ya lo sabía. Pero, había algo dentro de mi que me costaba asumir.

Pero bueno, seguimos adelante. Pero lo que en esta ocasión, teníamos un equipo de fútbol de reserva, ¡es lo que tiene ser joven!

Transferir los óvulos

Aún recuerdo que le dije a la doctora, ya que hemos llegado hasta aquí, elige bien y escoje a una niña!! Mucho pides tu, me contestó, aunque en el momento de la transfer, me dijo:

¡Ahí va tu niña! Y así fue, por fin estaba embarazada de mi princesa! El embarazo fue muy bien fisícamente, en eso tengo suerte, pero en mi cabeza algo me rondaba que no me dejaba disfrutar de esa etapa tan bonita. Yo le decía a mi marido, y si no la quiero? Y si es muy diferente al otro? Ya que no se pareciera a mi me daba igual, ya que el chico no se parece nada, pero que fuera muy diferente a él, me daba pánico, no vaya a ser que la gente sospechara que era de ovodonación. Y él me decía: Cómo no la vas a querer? Al chico también pensabas eso porque era chico, y no chica como tu querías. Y así fue, desde el primer momento al chico lo quise con locura.

Las dudas del parto y la sensación al verla

Y llegó el día del parto, que nervios por ver como era!

Después de aquellos dolores infernales, la vi por primera vez. Y lo primero que pensé. Pero, ¿que es esto?

Un kilo más que el otro y muy morena, vamos, todo lo contrario al otro. Buff!, muy raro todo. Por lo que recuerdo que los días de hospital fueron bastante diferente al primero, al que no podía dejar de mirar. Con ella era raro, no sentía lo mismo. Me daba igual no darle el bibe, me daba igual que se la llevaran a cambiar el pañal, la prueba del talón, que llorara, me sentía muy fría con ella. Y nos fuimos a casa. Y allí fue peor. Me subió la leche, por lo que me dio un chute hormonal…, el chico estaba revolucionado, ella no paraba de llorar en la hora esa de las 8, yo metía al niño en la cama, porque él no iba a sufrir porque ahora estuviese su hermana en casa, y oirla a ella llorar, no me movía nada por dentro. Me daba igual, mientras el chico estuviera bien. Y para rematar, me cogí unas anginas de caballo, que yo nunca estoy mala, y para no contagiarlos y porque estaba fatal, la llevamos a casa de mis padres. 3 días enteros con 1 mes que tenía, y yo sentía que me daba igual separarme. Algo había que no me dejaba conectar con ella.

Es mi hija, se parece a mi

Pero poco a poco todo se fue encaminando. Poco a poco íbamos acercándonos. Poco a poco la íba viendo igual que el otro. Ahora veo fotos de la misma edad, y son iguales. Además todo el mundo lo dice, son clavados!! Y si se tiene que parece a alguien, dicen que a mi!!!!(Era fácil, el otro no se parce en nada, jeje) Qué bien lo han hecho! Poco a poco iba notando que yo solo la podía calmar, poco a poco iba sonriendo cuando me veía, poco a poco íbamos conociéndonos, poco a poco la iba sintiendo como mía.

Poco a poco me duele mas oirla llorar, dejarla con mi suegra (que es un amor, pero es suegra y cuesta mas soltarlos con ellas, jeje). Así que, poco a poco, aquella palabra tan horrible se iba haciendo bonita, aquella chica que decidió pasar por el proceso de donar por dinero, iba pasando a donar por ayudar a, quien por los motivos que sean, no puede conseguirlo, a ser un hada madrina que me ha dado a mi niña, a ella, no a otra, a la princesa de mis sueños.

Y ahora es cuando veo que sin ella no hubiera sido posible, pero sin mi, tampoco. Yo la he hecho existir, sin mi no hubiera existido. Y como dice mi marido, da igual de donde vengan, de ovo, vientre de alquiler, adoptados, donación de embriones, los vas queriendo día a día, con sus gestos, su sonrisa, su alegría.

Así que esa es mi historía con la “ovodonación”. Creo que es un tema que aún está por aceptar socialmente, sobre todo en ciudades pequeñas. Hay que llevarlo en secreto. En mi caso solo lo saben dos amigas íntimas, pero nunca se lo diré a la familia, se que ya no la verían igual (porque ahora se parece hasta a mi padre y mi hermano, me parto). Es algo que hay que cambiar, ya que somos muchísmas mujeres las que hemos pasado por esto y no se sabe. Y es duro, es duro pasarlo, es duro sentir que rechazas a tu recién nacido, es duro no poder hablarlo con nadie. Pero gracias a la ciencia (y no a Dios en este caso), con esa sonrisa que tiene,me ha hecho olvidar, o no olvidar, pero ver que todo este proceso ha valido y mucho la pena.

Y para que muchas mujeres no tengan que pasar por esto, ya comenté a las matronas que tiene que avisarlo en las revisiones ginecológicas, que con un simple análisis, sabes como estás y ya es tu decisión esperar o no, pero por lo menos saberlo, que en muchos casos, ese es el problema, el desconocimiento.

Ovodonación, ¡que palabra mas generosa!

1 Comentario

  1. Gracias por contar tu experiencia…muchas nos vemos en la misma situación con los mismos miedos y dudas. Es verdad que el desconocimiento y llevarlo en secreto por la sociedad no ayuda, pero con gente como tú , las donantes y los magníficos profesionales que tenemos es posible que podamos ser papás. Ojalá y pueda tener la misma suerte

     

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