La subrogación, alternativa a la adopción

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No es legal aquí pero sí en países como Estados Unidos, México y Ucrania. Cada vez más parejas recurren a la maternidad por subrogación -popularmente conocida como vientre de alquiler -, una práctica que está ganando peso desde que se han endurecido los requisitos para la adopción internacional. A pesar de su elevado precio -puede costar entre 50.000 y 200.000 euros en función del país- cada año entre 800 y 1.100 parejas tienen hijos por la vía de la subrogación. Según los expertos, las cifras crecen un 20% anual es un mercado en expansión. Ante el aumento de la demanda, en los últimos años han proliferado en España las agencias especializadas. Los problemas de fertilidad y las restricciones en la adopción internacional, tanto para parejas homosexuales como heterosexuales, son dos de los motivos que explican el aumento de esta práctica. Además, para muchas parejas es la única opción de tener un hijo biológico. Muchos optan por empezar por la adopción, pero el proceso en muchos casos se alarga y, frente a la oportunidad de poder permitirse asumir el coste, muchas parejas optan por la subrogación. Aunque son muchas las parejas heterosexuales con problemas para tener hijos quienes viajan al país donde van a realizar la subrogación, para contratar una gestante, lo cierto es que el fenómeno lo han hecho visible las parejas gays debido a los problemas que tienen para inscribir legalmente a sus hijos en el Registro Civil. La subrogación sigue siendo más tabú para las parejas heterosexuales, que son más reacias a hablar abiertamente, aunque representan el 55% de los que recurren a esta técnica, según los experto. Un fenómeno que se atribuye a que aquí todavía está muy instaurado socialmente -y legalment- que la madre es la que parece. Las parejas heterosexuales, tal y como empieza a suceder con los tratamientos FIV o en menor medida con la ovodonación, comienzan a “salir del armario”, apuntan los expertos. Desde que el matrimonio gay se legalizó, también ha crecido la demanda de la subrogación entre este colectivo.  Y como ejemplo el hecho de que la ciudad de Los Ángeles tiene una tasa de natalidad de españoles que no se corresponde con la población real.

La subrogación sigue siendo ilegal en España

Son muchas las parejas que se encuentran muy solas durante todo el proceso, aunque luego son cientos de parejas las que lo hacen. Por lo tanto, muchos confían en que, a la larga, el Estado terminará por regular la subrogación, aunque este es un proceso en el que intervienen tres personas y no es tan simple como una donación, recuerdan los expertos. Además, conlleva unos trámites jurídicos y tiene unas connotaciones éticas que hacen que no sea “tan sencilla”. Sin embargo, son muchos los que creen que la comunidad científica lo aceptaría en determinadas circunstancias. Hoy por hoy, las familias que acuden a la subrogación, ya han conseguido que el ministerio de Justicia se comprometa a facilitar la inscripción de los niños en el Registro Civil. Por muchas trabas legales que se pongan a las parejas, estas no dejarán de tener hijos por esta vía.

Cómo funciona el proceso

Antes del parto, la gestante renuncia a los derechos maternales y una sentencia judicial certifica la filiación de la criatura. Esto es lo que se hace en Estados Unidos. En otros países el padre, en biológico, inscribe su hijo como suyo y la madre debe adoptarlo después de la renuncia de la gestante. Hace 30 años que la subrogación se hace en Estados Unidos, uno de los países con más garantías legales. Las agencias que lo gestionan ofrecen extensas bases de datos para elegir donante de óvulos y de esperma, si es necesario. Se elige de entre todo un detallado catálogo que incluye información que va desde su historial médico hasta el color de ojos o el nivel de estudios. En cuanto a la gestante, debe cumplir unos requisitos: tener hijos propios, haber superado un test psicológico y tener buena salud. Además, es imprescindible que sea independiente económicamente porque el dinero no sea su principal motivación.

Los aspectos más polémicos: el coste del proceso

La maternidad por subrogación no es un capricho. Para la mayoría de parejas supone un sacrificio económico. Todo el proceso puede costar entre 150.000 y 200.000 euros en Estados Unidos. Pero en los últimos años, ha crecido la demanda para hacerlo en países como México, Rusia, Ucrania y Georgia, donde los procesos son más baratos: unos 60.000 euros. Ahora bien, algunos países ponen restricciones a homosexuales y solteros.

El papel de la gestante

En un proceso de subrogación en EEUU la gestante cobra alrededor de 20.000 euros, mientras que las clínicas pueden cobrar hasta 50.000 dólares. Se firma un contrato en el que se especifica desde quien asistirá el parto hasta si se hará amniocentesis. Si los óvulos son donados, como ocurre en el 99% de los casos, la gestante no tiene ningún vínculo genético con la criatura. En el caso de Rúsia o Ucrania, países que más ampollas han levantado con la subrogación, permiten incluso reiniciar el programa cuando existe aborto artificial o espontáneo, fallecimiento de la madre gestante o incluso renunciar al bebé en caso de alguna malformación. entre otras opciones.

El término ‘vientre de alquiler’

Las familias que optan por la subrogación quieren que esta práctica deje de llamarse vientre de alquiler por considerarlo un término peyorativo, ya que en la mayoría de casos, se tiene una relación con una persona que llega casi a la de confianza absoluta.

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