La maternidad también está en el cerebro

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«Sentí que había fallado porque no sabía lo comunes que eran los abortos espontáneos, es algo de lo que no se habla». Estas palabras de Michelle Obamasobre su experiencia con la maternidad han dado la vuelta al mundo y han tenido una enorme repercusión mediática por su sinceridad y por ser el espejo en el que se han visto reflejadas millones de mujeres.

Los Obama tuvieron, tal como admite la ex primera dama, que recurrir a la terapia de pareja en primer lugar,para después ponerse en manos de los expertos en fertilidad. Finalmente, sus dos hijas, Malia y Sasha, nacieron gracias a un tratamiento de Fecundación In Vitro.

Es un camino común en las parejas que se enfrentan al problema de la infertilidad. Pero es sólo el inicio. Tras asumir que se precisa de ayuda médica, lo que suele generar malestar, sensación de fracaso eincluso depresión, comienza un nuevo periodo de inestabilidad emocional. Lo cuenta el equipo médico de Clínicas Eva, los centros de reproducción asistida en los que el apoyo psicológico se convierte en una de las claves del tratamiento.

El gran enemigo, una vez iniciadas las consultas médicas, es la incertidumbre ante los resultados finales.Tal es el poder del miedo a un nuevo fracaso que, según la Sociedad Española de Fertilidad, apunta que el 75% de las pacientes que abandonan un tratamiento de reproducción asistida lo hacen por presiones psicológicas.

No sólo se tira la toalla, explican los psicólogos de Eva, sino que se reduce el porcentaje de éxito. Según un estudio de la Sociedad Americana de Infertilidad las pacientes que se sometieron a un tratamiento con altos niveles de estrés ovularon un 20% menos, sus óvulos fecundaron un 30% menos y tuvieron un 20% más de probabilidades de sufrir un aborto.

Las tres fases de la ansiedad en la Fecundación In Vitro

Cifras concluyentes, que pueden, según la ginecóloga y Dir. Médica de EVA, Fulvia Mancini, estar condicionadas por los efectos de lamedicación administrada para la ovulación, que puede tener efectos secundarios como tristeza y falta de ánimo. En la Fecundación In Vitro, el tratamiento de reproducción asistida más demandado, tanto al hombre como a la mujer les resulta difícil que la fecundación ocurra en el laboratorio.Durante esta fase ambos miembros de la pareja elevan sus niveles de estrés y ansiedad.

La betaespera, la fase que transcurre desde que los embriones son transferidos al útero materno hasta que se realiza un test de embarazo, puede convertirse en una auténtica tortura para personas con tendencia a la ansiedad y el nerviosismo.En esta fase, la incertidumbre genera a los dos miembros de la pareja un importante desgaste emocional .También, las creencias irracionales, explica la doctora Mancini, suelen tomar mucho protagonismo y pueden llegar a afectar en cierta medida al resultado final. Si la pareja aumenta la negatividad, aumenta también el nivel de estrés y ansiedad.

Por último, si el tratamiento no ha funcionado, el grado de frustración, de incapacidad y de culpa puede llegar a ser abrumador, es en este momento donde el apoyo psicológico vuelve a jugar un papel importante.

Por supuesto, la otra cara de la moneda es la mayoritaria, dado el porcentaje de éxito de los tratamientos de fertilidad. No hay más que mirar las estadísticas: en España, de cada cien niños, tres han sido concebidos por reproducción asistida. También en los casos de éxito, los padres, aclaran desde Clínicas EVA, precisan un apoyo por el temor a que algo vaya mal durante la gestación. No en vano, para muchos de ellos, ser padres es el centro de su proyecto de vida.

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